Lo que nos acercó a la terapia floral fue un trabajo de análisis personal profundo donde llegó un momento en el cual las “terapias tradicionales” no contestaban o respondían interrogantes que fueron surgiendo a lo largo de este trabajo de introspección. ¿Qué significa para vos las flores de Bach?
Las flores de bach son ese acompañante sutil que nos brinda la naturaleza para sostenernos en pie y poder caminar antes los diferentes embates que la vida nos coloca. ¿Cómo te ayudó y cómo puede ayudar a otros?
Nos ayudó a comprender que la base de todo proceso es la aceptación genuina de los acontecimientos que vivimos momento a momento, a partir de ahí surge la confianza en la que podemos llegar a percibir que todo es vida y aprendizaje.
La terapia floral puede ayudar a otros en la medida que sea la adecuada para el consultante o paciente. Existen tantas terapias como estados de conciencia. De cada uno depende encontrar la terapia adecuada y con el terapeuta que acompañe los momentos que transiten las personas. ¿Por qué te convertiste en terapeuta floral?
Fue a partir de una charla con Mariela Silvestein, mi terapeuta floral, que nos invitó a profundizar en el conocimiento de las Flores de Bach. Desde ahí se podría decir que nace la chispa que nos incentivó a transitar este camino.
Como no podía ser de otro modo que, a partir de esta díada consultante y terapeuta, surgiera la iniciativa.
Fuimos profundizamos el conocimiento con mi primera instructora Melina Correa. Luego seguimos estudiando en el posgrado de la Facultad de Medicina dirigido por Carolina Campra, en el que continuamos actualmente.
Enraizamos y florecemos con cada persona que se acerca a la terapia, entendiéndola como un universo dentro de lo diverso de este planeta que habitamos.



